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Salud Visual en niños
13/12/2006
En el momento del nacimiento los
niños no presentan visión nítida ni clara,
puesto que el desarrollo de la fóvea,
que es el área de la retina que nos
permite ver los detalles, se completa
a los3-6 meses de edad. A partir de ese momento se
incrementa la visión y se coordinan los movimientos de
los ojos.
Al nacer, el niño tiene una capacidad máxima de adaptarse
a condiciones normales o anormales (plasticidad), pero esta
disminuye con la edad , desapareciendo alrededor de los ocho
años. Si antes de esa edad se produce una alteración a nivel de
los ojos y el niño se adapta a ella se crea una nueva situación
sensorial anormal que provoca que quede fijada de forma
irreversible, es decir la recuperación de la visión ya no será
posible a pesar de que se indique el tratamiento adecuado.
¿Cuándo debo llevar a mi hijo al especialista?
Es de gran importancia que un Médico
Oftalmólogo realice a su hijo un examen de la vista
por lo menos:
A los 6 meses y a los 6 años ya que la mayoría de las alteraciones en la primera infancia pasan desapercibidas, y si no se
instaura el tratamiento en ese período, la pérdida visual es definitiva e irrecuperable.
Antes de los seis meses, es importante la evaluación visual si: son casos de niños con antecedentes maternos de infecciones durante el embarazo , problemas durante el parto, uso de terapia neonatal y/o si hay antecedentes familiares de enfermedades hereditarias de los ojos, ya que todos estos factores pueden producir alteraciones visuales.
En los casos de niños mayores si: tienen historia familiar de uso de lentes correctivos,
dolores de cabeza, que se acerquen mucho a las cosas para observarlas y/o
con problemas de aprendizaje, deben ser evaluados en la consulta oftalmológica.
En los niños y jóvenes, más que en la población general, los problemas de miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como las pequeñas desviaciones oculares, pueden pasar desapercibidos para los familiares cercanos y maestros llegando a ocasionar en algunos casos problemas de aprendizaje y en otros pérdida de la visión no recuperable.
Así también aquellos niños que presenten entre otros síntomas, lagrimeo, enrojecimiento y/o manipulación frecuente de los ojos,
desviación de los ojos (estrabismo), pupila blanca y golpes en los ojos que por simple que parezcan, requieren tener también una evaluación.
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